Los documentos básicos (casi siempre)
Aunque cada entidad tiene su lista, esta base se repite en casi todas:
- Cédula vigente y legible
- Comprobante de ingresos: talonario, carta de trabajo o estados de cuenta
- Recibo de un servicio (luz, agua o teléfono) a tu nombre
- Referencias personales o comerciales
- Tu historial de crédito (APC), que la entidad consulta
Qué cambia según tu perfil
El paquete varía un poco según de dónde venga tu ingreso. A grandes rasgos:
- Jubilado o pensionado: talonario de la pensión (CSS) y, en algunos casos, carnet de salud
- Empleado público: certificación o ficha laboral de tu institución y comprobante de salario
- Empleado privado: carta de trabajo, antigüedad y comprobante de ingresos
El APC: tu historial cuenta
El APC guarda cómo has pagado tus deudas. La entidad lo consulta sí o sí, así que conviene que llegues con la casa en orden.
Revisá tu APC antes de solicitar: si ves un error o una deuda que ya pagaste y sigue figurando, corregila a tiempo. Eso puede cambiar tu tasa o tu aprobación.
Errores que retrasan la aprobación
La mayoría de las demoras no son por la entidad, sino por detalles evitables:
- Documentos vencidos o ilegibles (cédula, recibos)
- Datos que no cuadran entre un documento y otro
- Ingresos que no se pueden demostrar con papel
- Estar muy endeudado respecto a tu ingreso
Cómo prepararte para que sea rápido
Juntá todo en una carpeta (física o digital), revisá tu APC y estimá tu cuota antes de ir. Llegar preparado no solo acelera: te da poder para negociar mejor.
Si querés, nosotros te decimos qué te va a pedir cada entidad para tu caso y comparamos las opciones por vos, sin costo y sin compromiso.